En cuanto a las relaciones íntimas



La humanidad está bajo una gran presión evolutiva porque es nuestra única oportunidad como raza para sobrevivir. Esto afecta a cada aspecto de nuestras vidas, y en particular a las relaciones íntimas. Las relaciones nunca habían sido tan problemáticas y conflictivas como ahora. Como hemos percibido, su finalidad no es hacernos feliz o satisfacernos.
Si seguimos intentando alcanzar la salvación a través de una relación, nos sentiremos desilusionados una y otra vez. Pero si aceptamos que la finalidad de las relaciones es la de hacernos conscientes en lugar de hacernos feliz, entonces nos ofrecerán salvación, y nos habremos alineados con la consciencia superior que quiere nacer en el mundo. Para quienes se aferran alos viejos patrones, cada vez habrá más dolor, violencia, confusión y locura.
Iluminados o no, seguimos siendo un hombre o una mujer, de modo que en lo relativo a nuestra identidad en la forma seguimos incompletos. Somos la mitad de un todo. Esta falta de totalidad se siente como atracción hombre-mujer, el tirón hacia la energía de la polaridad opuesta, por muy consciente que seamos. Pero en el estado de conexión interna, sentimos ese tirón en la superficie o en la periferia de nuestra vida. En ese estado, cualquier cosa que nos ocurra se sentirá así.

La totalidad del mundo se parece a las olas de la superficie de un vasto y profundo océano. Nosotros somos ese océano y, por supuesto, también somos la ola, pero una ola que ha tomado consciencia de su verdadera identidad como océano. Comparando la inmensidad y profundidad oceánica, el mundo de las olas no es demasiado importante.

de "The Power Of Now" - Eckhart Tolle

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